Movimientos que preparaban el cuerpo para el trabajo brutal del día.
Trabajaban en los campos hasta que el sol comenzaba a ponerse, pintando el cielo de naranjas y rojos que habrían sido hermosos si no estuvieran todos tan exhaustos para apreciarlos. Por las noches compartían su escasa comida, luego practicaban lectura y escritura. Osochitl contaba historias de su pueblo, leyendas de dioses antiguos y héroes olvidados que mantenían viva una cultura que el mundo exterior estaba tratando de extinguir.
Pero el varón no había olvidado su propósito original. Su paciencia,