Todos lo creían estéril… pero en 1859 su destino cambió cuando fue entregado a una esclava indomable

Movimientos que preparaban el cuerpo para el trabajo brutal del día.

Trabajaban en los campos hasta que el sol comenzaba a ponerse, pintando el cielo de naranjas y rojos que habrían sido hermosos si no estuvieran todos tan exhaustos para apreciarlos. Por las noches compartían su escasa comida, luego practicaban lectura y escritura. Osochitl contaba historias de su pueblo, leyendas de dioses antiguos y héroes olvidados que mantenían viva una cultura que el mundo exterior estaba tratando de extinguir.

Pero el varón no había olvidado su propósito original. Su paciencia,