Todos lo creían estéril… pero en 1859 su destino cambió cuando fue entregado a una esclava indomable

devuelto a su antigua habitación en el ala oeste, que ahora parecía una tumba lujosa. cada objeto un recordatorio de la vida vacía que había vivido antes de conocer el barracón. Guardias armados vigilaban cada puerta, cada ventana, rotando en turnos de 6 horas para que nunca hubiera un momento sin supervisión.

Durante los siguientes meses, el embarazo de Schochitl avanzó bajo la mirada obsesiva del varón. contrató a tres médicos diferentes de Ciudad de México, pagando fortunas por sus servicios para examinarla regularmente. Todos declararon que el embarazo era