saludable y progresaba normalmente. El feto tenía latido cardíaco fuerte, estaba posicionado correctamente, no mostraba señales de complicaciones, pero el viejo noble no estaba satisfecho con la medicina moderna.
En su demencia creciente, comenzó a consultar con personajes cada vez más oscuros y cuestionables. Primero vinieron los curanderos locales, hombres y mujeres, que prometían poder determinar el verdadero padre de un niño mediante rituales con hierbas y huesos. Cuando sus visiones no proporcionaron la certeza que buscaba, el varón buscó más lejos.
trajo videntes de pueblos remotos que leían el