Todos lo creían estéril… pero en 1859 su destino cambió cuando fue entregado a una esclava indomable

mi hijo a Shitl”, anunció el varón dirigiéndose al capataz, un mestizo brutal llamado Esteban Ochoa, cuya reputación de crueldad era legendaria, incluso en una región donde la crueldad era moneda corriente.

Que viva con ella en el barracón de los esclavos. Si esa salvaje indomable puede domar potros salvajes y cargar sacos de 50 kilos como si fueran plumas, quizás pueda hacer de mi hijo un hombre de verdad. Y si el cielo lo permite, darle lo que tres esposas decentes y bien nacidas no pudieron. un heredero legítimo