para continuar nuestro apellido.
El silencio que siguió a esta declaración era tan denso que podría cortarse con cuchillo. Alejandro sintió que el mundo se desmoronaba a su alrededor. Ser enviado a vivir con los esclavos era una humillación tan profunda que ni siquiera podía procesarla completamente. Doña Constanza finalmente habló. Su voz apenas un susurro tembloroso.
Cristóbal, ¿de verdad crees que el varón la silenció con una mirada que había perfeccionado durante décadas de mantener el control absoluto sobre su pequeño reino? He consultado con expertos, continuó tomando un