Todos lo creían estéril… pero en 1859 su destino cambió cuando fue entregado a una esclava indomable

pesar de no tener otro lugar a donde ir, prefiriendo la incertidumbre del camino a permanecer en lo que ahora llamaban la casa Alejandro, destrozado por lo que había presenciado y furioso por la tortura psicológica a la que habían sometido a Shochitl, confrontó a su padre en su despacho tres días después del horrible ritual.

Irrumpió sin anunciarse algo que jamás había hecho en su vida anterior. “¿Qué has hecho?”, exigió, su voz temblando de rabia contenida. “¿Qué clase de monstruo eres que sometes a una mujer embarazada? a