Todos lo creían estéril… pero en 1859 su destino cambió cuando fue entregado a una esclava indomable

valioso, el coraje de su madre y la humanidad, que tú intentaste destruir en mí, pero que ella me ayudó a recuperar. Las siguientes semanas fueron una cuenta regresiva hacia lo inevitable. El padre Justiniano permaneció en la mansión, confinado a su habitación, balbuceando incoherencias sobre los antiguos y sellos rotos.

Los doctores que lo examinaron no encontraron nada físicamente mal con él, excepto un estado de terror extremo que ninguna medicina podía curar. dejó de comer, bebía solo agua y pasaba las noches escribiendo en las paredes con sus