Todos lo creían estéril… pero en 1859 su destino cambió cuando fue entregado a una esclava indomable

propias esces símbolos que nadie podía identificar. Y Shochitel fue confinada a sus aposentos con parteras y doctores que el varón había traído de tan lejos como Guadalajara.

Alejandro fue autorizado a visitarla bajo estricta supervisión de guardias que permanecían en la puerta. En esos momentos robados, sentados en la penumbra de la habitación iluminada solo por velas, porque Shitle decía que la luz del sol le dolía ahora. Ambos hablaban en susurros sobre el futuro incierto que se aproximaba.

Si sobrevivimos a esto, decía Alejandro, tomando su mano con