cada niño nacer con propósito específico, quizás propósito de nuestro hijo ser romper cadenas que atar a esta familia desde hace generaciones.
Quizás el ser puente entre mundos que se odiar, pero que necesitar reconciliarse. El 24 de noviembre de 1859, durante una noche sin luna, donde las estrellas brillaban con intensidad casi dolorosa, Schitl entró en labor de parto. comenzó al anochecer con contracciones suaves que gradualmente se intensificaron hasta convertirse en olas de dolor que la hacían gritar a pesar de su determinación de permanecer en silencio.
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