Todos lo creían estéril… pero en 1859 su destino cambió cuando fue entregado a una esclava indomable

gritos atravesaban los gruesos muros de adobe de la mansión, despertando a todos en la hacienda, esclavos y amos por igual. Era un sonido primordial que recordaba a todos los presentes que bajo toda la pompa y crueldad al final todos compartían la misma humanidad básica. Nacemos en dolor y morimos en dolor. Y entre esos dos puntos tratamos de encontrar significado.

El varón paseaba como león enjaulado en el pasillo exterior, su bastón de ébano golpeando el suelo de mármol con cada paso nervioso. Doña Constanza rezaba en la