voz detrás de nosotros.
—Claire.
Me quedé completamente inmóvil.
Conocía aquella voz.
Aunque hubieran pasado cien años, la habría reconocido.
Me volví lentamente.
Vincent Moretti estaba frente a mí.
Parecía mayor.
Había algunas canas en sus sienes y pequeñas arrugas alrededor de los ojos.
Pero seguía teniendo aquella presencia que hacía que las personas se apartaran cuando entraba en una habitación.
—Vincent —respondí.
Sus ojos se llenaron de una emoción que no pude identificar.
—Han pasado dieciocho años.
—Lo sé.
Noah nos miró con curiosidad.
—Mamá, ¿conoces a este señor?