Pretendían sacar dinero de las cuentas empresariales y después quedarse con la diferencia de la venta de la bodega.
Habían preparado ambos movimientos mientras yo estaba incomunicada.
—Gabriela, guarda copias de todo. No quiero que desaparezca ni un solo documento.
Ella asintió.
Después llamamos al notario que supuestamente formalizaría la compraventa y le advertimos que la operación estaba siendo impugnada.
Al escuchar las irregularidades, confirmó que no autorizaría ninguna escritura hasta esclarecer la situación.
Mi siguiente destino fue el hospital.
Encontré a mi madre sentada afuera de terapia intermedia.
Tenía