de su operación, tu papá firmó ante notario modificaciones a los poderes de administración. Sergio ya no podía asumir el control de la empresa si tu padre faltaba. La responsabilidad quedaba contigo y, si tú tampoco estabas disponible, conmigo.
Me cubrí la boca.
—¿Por qué no me avisaron?
—Porque no quería acusar a tu marido sin pruebas. Pensó que todavía podía resolverlo.
Comprendí que Sergio no solamente intentaba aprovecharse de la enfermedad de mi padre.
También necesitaba actuar antes de que se notificaran plenamente aquellos cambios.
La trampa había sido