La madre de Emiliano.
Su gafete decía: Andrea Ramírez.
Ella también me miró con extrañeza cuando mencioné la comunidad donde había pasado aquellos días.
Pero no era momento de hablar.
Mi padre necesitaba descansar.
Más tarde, en la cafetería, le conté a mi madre lo ocurrido.
Entonces descubrí otro secreto.
—Tu papá sospechaba de Sergio desde hace semanas —confesó.
—¿Cómo que sospechaba?
—Encontró movimientos extraños en las cuentas. Discutió con él y aquella noche se sintió tan mal que tuvimos que llamar al médico.
Mi madre bajó la voz.
—Antes