una camioneta parecida. Tal vez aquel hombre no era Sergio.
Pero esa noche encontré algo que acabó con mis excusas.
Debajo de la cama había una pinza para el cabello, adornada con pequeñas piedras brillantes. Yo llevaba el pelo corto y jamás había utilizado algo semejante.
Después, mientras revisaba la ventana de la recámara, descubrí una tarjeta de presentación atorada entre el marco y la pared.
Paola Montes. Asesora jurídica. Transportes Mendoza.
Reconocí inmediatamente el nombre.
Paola llevaba seis meses trabajando en la empresa de mi padre. Era una abogada