—Me están tratando como si fuera una acusada.
Sebastián intervino inmediatamente.
—Basta.
Pero su madre continuó:
—¡Tú no entiendes lo que está en juego! ¡Si esos bebés son reconocidos como herederos, todo cambia!
La habitación quedó en silencio.
Elena levantó la cabeza.
—Señora Williams, ¿qué cambia exactamente?
Victoria pareció darse cuenta de que había hablado demasiado.
Tomó su bolso.
—No pienso continuar con esta conversación.
Caminó hacia la puerta.
Antes de salir se volvió hacia mí.
—Sofía, espero que sepas lo que estás haciendo.
Aquella amenaza disfrazada de consejo me