embarazo comenzaron las complicaciones.
Una madrugada desperté con un dolor intenso en el abdomen.
Sebastián encendió la luz inmediatamente.
—¿Sofía?
Intenté incorporarme, pero sentí una presión que me hizo doblarme.
—Algo no está bien.
Mi esposo llamó al servicio de emergencias.
Durante el trayecto al hospital me sostuvo la mano sin soltarla.
—Mírame, amor. Ya estamos llegando.
Yo solo podía pensar en nuestros bebés.
Había pasado meses temiendo que el embarazo destruyera mi matrimonio.
Ahora estaba aterrada ante la posibilidad de perderlos.
Los médicos determinaron que tenía contracciones prematuras.
Me