—Soy el padre, Sofía.
Me entregó el documento.
Los resultados establecían una probabilidad de paternidad superior al 99,9 % para cada uno de nuestros tres hijos, conforme a los marcadores genéticos analizados.
Lo leí una vez.
Después otra.
Y otra más.
Finalmente rompí a llorar.
Sebastián me abrazó con tanta fuerza que tuvimos que recordarnos que yo todavía me estaba recuperando de la cirugía.
—Son nuestros —repetía—. Nuestros tres bebés.
Apoyé la cabeza contra su pecho.
Durante meses había sentido que llevaba dentro de mí una pregunta imposible.
Ahora teníamos