con todo.”
Me quedé mirando la pantalla.
No preguntó si estaba bien.
No preguntó por qué había llegado a ese punto.
Preguntó por la casa.
Apagué el monitor.
Y en ese instante supe que al día siguiente tendría que contarles la parte que ninguno de los 3 esperaba escuchar.
Parte 3
A la mañana siguiente les envié un mensaje.
“Pueden venir a las 11. Solo ustedes 3. Sin parejas. Sin niños. Vamos a hablar.”
Llegaron puntuales.
Esta vez tocaron el intercomunicador.
Yo abrí.
Fue un detalle pequeño.
Pero los 4