MI PROMETIDO LLEVÓ A SU ASISTENTE A UNA CENA CON NUESTROS AMIGOS. ESA NOCHE ROMPÍ CON ÉL… PERO NO SE DIO CUENTA HASTA QUE FUE DEMASIADO TARDE.

no la necesitaba.

Aquella tarde, Olivia me encontró revisando el calendario de nuevos proyectos.

—Emily, ¿te apetece salir a cenar? Hay un restaurante nuevo cerca del puerto.

Sonreí.

—Claro. Pero esta vez elijo yo el vino.

Ella soltó una carcajada.

Y mientras caminábamos hacia el ascensor, recordé algo que mi padre me había dicho al aceptar el puesto:

«Nunca construyas una vida tan pequeña que dependa de que otra persona decida quedarse».

Durante cinco años había organizado mis sueños alrededor de Ethan.

Había rechazado oportunidades, pospuesto viajes y aceptado un