Capítulo 2: El de la voz

quien reza con bata:

Tranquila, pequeña. Estoy aquí. Va a salir bien. Estoy aquí.

Lo dije durante trece horas, a ratos, sin saber que alguien tan pequeña podía estar escuchándome desde el fondo de la anestesia como se escucha a un padre desde el fondo de un sueño.

Caminé hasta la puerta de la UCI con el sobre de Laura contra el pecho y los abuelos detrás de mí, sin tocarme, como se acompaña a los que van a entrar en un sitio del que no se sale igual.

A