Capítulo 2: El de la voz

través del cristal, Sofía abrió los ojos.

Estaban hinchados, perdidos, llenos de ese terror limpio de los niños que se despiertan en un mundo que no reconocen. Recorrieron el techo, las máquinas, la enfermera. Y entonces me encontraron a mí, de pie tras el cristal, con la bata de visita mal puesta y sesenta y cinco años de corazón roto asomándome a la cara.

Se le calmó la respiración en el monitor. Lo vi con mis ojos de cirujano antes de verlo con los otros.

Y con una vocecita rota,