Capítulo 2: El de la voz

manos demasiado quietas sobre el volante del conductor que no era él—. Soy el abuelo de Sofía. La niña que usted operó ayer.

Sofía. La niña de cinco años tenía nombre, como tienen nombre todas las personas a las que salvas antes de saber cómo se llaman. Me lo repetí en silencio durante todo el trayecto, mientras el coche negro cruzaba la ciudad en dirección al hospital: Sofía, Sofía. Las carreteras se veían distintas a esa hora, con la luz limpia de la mañana y sin ambulancias.

—Mi esposa es