Capítulo 2: El de la voz

a Calvin.

Ahora, mientras caminaba hacia la puerta, sentía que cada paso la acercaba a una verdad que quizá habría preferido no conocer.

La puerta principal estaba entreabierta.

Dentro olía a humedad, polvo y metal oxidado.

—¿Hay alguien aquí? —preguntó.

Una voz respondió desde las escaleras.

—Suba al tercer piso. Y no haga ruido.

Reese apretó los dedos alrededor de su teléfono y subió lentamente.

Al llegar al pasillo, encontró a un hombre sentado junto a una ventana. Tenía unos cincuenta años, el rostro demacrado y una venda alrededor de