Reese.
—Yo mismo vi su firma en los documentos originales. Pero hay algo más. Margaret no trabajaba sola.
Thomas sacó una fotografía.
En ella aparecían Preston y Margaret sentados frente a frente en un restaurante privado. Sobre la mesa había una carpeta roja.
En el reverso, alguien había escrito una fecha: tres meses antes de la boda de Reese.
—¿Qué estaban planeando? —preguntó ella.
Thomas la miró con una mezcla de miedo y compasión.
—Querían controlar Altair Capital. Preston necesitaba su dinero para mantener su empresa a flote, pero no