Capítulo 2: El de la voz

los titulares.

Uno de los intrusos avanzó.

Reese no retrocedió.

—Han cometido un error —dijo con voz fría—. Mi equipo ya sabe dónde estoy.

El hombre miró hacia el techo y soltó una carcajada.

—Señorita Sutherland, su equipo tiene problemas mucho mayores esta noche.

Sacó un teléfono y le mostró la pantalla.

Era una fotografía de Calvin Mercer, arrodillado junto a un vehículo, con las manos sujetas a la espalda.

El corazón de Reese dio un vuelco.

—¿Qué le han hecho?

—Por ahora, nada irreversible. Entréguenos el dispositivo.

Reese apretó