trasera.
Era uno de los agentes que Calvin había apostado cerca del edificio.
—¡Suba!
Reese entró y el coche arrancó a toda velocidad.
Solo cuando estuvieron a varias calles de distancia, abrió la mano y comprobó que el dispositivo seguía allí.
Pero Thomas había quedado atrás.
Y Calvin continuaba desaparecido.
A las once y veinte, Reese llegó a una casa segura de Altair Capital.
El equipo de seguridad confirmó que Calvin había sido liberado y trasladado a un hospital para recibir atención médica. Tenía varias costillas magulladas, pero estaba consciente.