Capítulo 2: El de la voz

nuestro apellido».

Reese sintió un frío profundo recorrerle la espalda.

Porque si Augustus tenía razón, Preston no era el único enemigo que debía enfrentar.

Y cuando el reloj marcara las doce, tendría que decidir si estaba dispuesta a descubrir la verdad, incluso si esa verdad destruía a la única familia que le quedaba.

Pero lo que Reese todavía ignoraba era que, mientras se preparaba para acudir a aquella reunión, alguien ya había entrado en su casa segura.

Capítulo 5: La última traición y el precio de la verdad

A las