presentarse como una víctima perfecta. Admitió que había aceptado dinero de Preston y que, durante un tiempo, había preferido no hacer preguntas.
Pero también entregó los mensajes y las grabaciones que podían ayudar a esclarecer la conspiración.
—No puedo cambiar lo que hice —le dijo a Reese durante su declaración—. Solo puedo dejar de mentir.
Reese aceptó escucharla, aunque no le ofreció una amistad que todavía no podía sentir.
En cuanto a Augustus, presentó voluntariamente los documentos financieros y reconoció su responsabilidad por haber encubierto las transferencias iniciales. No había