Capítulo 2: El de la voz

ordenado el ataque contra Reese, pero su silencio había permitido que la conspiración creciera.

Una tarde, ambos se encontraron en el jardín de la residencia familiar.

El anciano tenía una caja de madera entre las manos.

—Esto te pertenece —dijo.

Reese abrió la caja.

Dentro había documentos que le otorgaban el control definitivo de sus participaciones en el grupo familiar, junto con una carta escrita por su abuela años atrás.

La carta hablaba de independencia, responsabilidad y de la importancia de no confundir la lealtad con la obediencia.

—No necesito