la verdad.
Pero ninguno había conseguido destruirla.
Porque Reese no había vencido por tener más dinero, más influencia o un apellido poderoso.
Había vencido porque, cuando todos intentaron decidir por ella, tuvo el valor de decir no.
Y esa fue la lección que decidió transmitirle a su hija: el amor verdadero nunca exige que sacrifiques tu dignidad, tu libertad ni tu propia voz.
FIN.