Mis padres me echaron de casa a los diecinueve años porque me negué a interrumpir mi embarazo. Diez años después, regresé en coche con mi hijo, llamé a la misma puerta y, por fin, les conté quién era su padre.

guardado muestras. A todas las personas en su situación se les ofrece esa posibilidad, y la mayoría acepta sin pensárselo demasiado.

Y después, cuando las cosas terminaron como terminaron, me lo pidió.

Su novia lo había dejado en noviembre. No había nadie más. Y los médicos le habían explicado lo que suelen decirles a las personas cuyos resultados son como los suyos.

Leo no es hijo de un hombre casado ni de un hombre que me doblaba la edad.

Es el hijo de mi hermano.

Yo estaba embarazada de tres