bajó la mirada.
Pensó en Mariana.
En cómo había cargado a un desconocido mientras otras personas permanecían inmóviles.
En cómo ella había arriesgado su propia comodidad para salvar a un hombre al que no debía absolutamente nada.
—Hoy una mujer me recordó eso —murmuró.
Su padre sonrió débilmente.
—Entonces todavía no todo está perdido.
## Capítulo 3. La mujer que no pidió nada
Al día siguiente, Alejandro pidió que localizaran a Mariana.
No quería ofrecerle dinero sin más.
Quería agradecerle personalmente y asegurarse de que estuviera bien.
Cuando finalmente la encontró,