La mujer contestó al segundo intento.
—¿Mariana? ¿Qué ocurre?
—Creo que necesito ir al hospital.
La vecina no hizo más preguntas.
Llegó en pocos minutos y la ayudó a salir del departamento.
Durante el trayecto, Mariana intentó respirar con calma.
Pero el dolor aumentaba.
Cuando llegaron a urgencias, el personal médico la atendió inmediatamente.
Una doctora la examinó y pidió que la trasladaran al área de maternidad.
—Está teniendo contracciones prematuras —explicó—. Vamos a vigilarla de cerca.
Mariana sintió que el miedo le cerraba la garganta.
—¿Mi bebé estará bien?