La doctora le tomó la mano.
—Vamos a hacer todo lo necesario para protegerlos a los dos.
Mientras el personal la preparaba para los estudios, Mariana cerró los ojos y pensó en su esposo.
Habían soñado juntos con aquel momento.
Él había pintado de amarillo una pequeña habitación y comprado una cuna que todavía estaba junto a la ventana.
Nunca había llegado a conocer a su hijo.
Y Mariana tenía terror de que algo saliera mal.
Una enfermera se acercó para revisar el suero.
Tiene algún familiar al que podamos