a reconstruir su vida.
Recuperó su salud poco a poco.
Volvió a caminar por el jardín.
Y empezó a pasar las tardes leyendo cuentos a Gabriel.
El bebé se convirtió rápidamente en su pequeño compañero favorito.
Y el anciano, que meses antes había estado a punto de morir abandonado en la calle, encontró una nueva razón para levantarse cada mañana.
## Capítulo 8. La recompensa que nadie esperaba
Seis meses después, Alejandro invitó a Mariana a una reunión en la sede de su fundación.
Ella llegó nerviosa, con Gabriel en brazos.