acceder a servicios de salud.
Mariana se quedó inmóvil.
—¿Por eso me pidió que viniera?
—En parte.
Alejandro le entregó una carpeta.
Dentro había una propuesta para que participara como asesora comunitaria remunerada del programa, siempre que quisiera aceptar y después de recibir la formación necesaria.
No tendría que abandonar su trabajo como enfermera voluntaria si no lo deseaba. Podría colaborar con un horario flexible y ayudar a diseñar procedimientos para que nadie volviera a quedar abandonado frente a una puerta por su aspecto o su situación económica.
Mariana miró