TODOS ABANDONARON AL ANCIANO INDIGENTE, PERO UNA ENFERMERA EMBARAZADA LO SALVÓ… SIN IMAGINAR QUE ERA EL PADRE DEL MULTIMILLONARIO MÁS PODEROSO DE MÉXICO

algún día.

Una lágrima recorrió su mejilla.

—Ella me ayudó porque creyó que mi vida importaba.

Alejandro apretó su mano.

—Sí, papá.

—Nunca olvides eso. La gente no se vuelve valiosa cuando descubre que tiene dinero. Ya es valiosa antes de que alguien sepa su nombre.

Alejandro comenzó a llorar.

—No lo olvidaré.

El anciano sonrió.

—Y no olvides a Mariana. No conviertas su bondad en una historia sobre lo que tú le diste. Recuerda siempre lo que ella te enseñó.
Alejandro asintió.

—Te lo prometo.

Su padre cerró los