«TU EXMUJER HA TENIDO GEMELOS, SEÑOR REED». Cuatro años después del divorcio, un descubrimiento lo cambió todo

encajaba.

En aquel período yo estaba en Londres, negociando una adquisición. Recordaba haber firmado decenas de documentos desde el extranjero. Algunos llegaron a mi despacho en carpetas electrónicas, mezclados entre contratos, autorizaciones y poderes.

¿Había firmado aquello sin darme cuenta?

La posibilidad me revolvió el estómago.

—Victor, consigue los originales y los registros de envío. Quiero saber desde qué equipo se preparó esa autorización y quién tuvo acceso a ella.

—Ya hemos solicitado una copia certificada al archivo del bufete.

—Y averigua quién estaba a cargo de mis comunicaciones privadas.