que mi matrimonio se había destruido porque Sophie dejó de quererme.
Ahora comenzaba a comprender que alguien había manipulado nuestra separación para ganar dinero.
Pero aquello no borraba mi responsabilidad.
Yo había dejado de atender a mi esposa.
Había aceptado explicaciones ajenas.
Y cuando Sophie desapareció, había dedicado más energía a salvar mi orgullo que a entender su sufrimiento.
—Necesito presentar estas pruebas ante el consejo y los abogados —dije.
Victor asintió.
—¿Quiere que preparemos una denuncia?
—Primero aseguraremos toda la documentación. Después procederemos por las vías legales.
No quería