Los pagos al despacho también.
Su tono cambió.
—¿Y qué vas a hacer? ¿Arruinar la empresa por una mujer que se marchó hace años?
—No se marchó porque quisiera.
—Lucas, siempre has sido brillante para los negocios y ridículamente ingenuo con las mujeres.
Apreté el teléfono.
—Mañana recibirás una notificación de nuestros abogados. No vuelvas a contactar con Sophie.
—¿Crees que puedes borrarme de la compañía así como así?
—No. Por eso voy a seguir el procedimiento correcto.
Colgué.
A los pocos minutos llegó un mensaje suyo.
Estás cometiendo el