entonces Lily dejó de llorar. Oliver se durmió sobre mi pecho. Y entendí que no podía esperar a que aparecieras para empezar a ser fuerte.
Sentí una presión insoportable en el pecho.
—Lo siento.
Sophie negó lentamente.
—Sé que ahora lo sientes. Pero eso no me devuelve aquella noche. Ni las otras cien noches iguales.
—No pretendo que las olvides.
—Entonces no intentes compensarlo todo con dinero.
La miré sorprendido.
—¿Qué quieres decir?
—Victor me llamó para preguntar por las cuentas del estudio. Me ofreció ayuda financiera.
Cerré los ojos.