Había cometido otro error.
Al enterarme de que el estudio pasaba por dificultades, le había pedido a Victor que ofreciera apoyo sin consultar primero a Sophie.
—Lo hice porque quería ayudarte.
—Lo sé. Pero necesito que entiendas algo.
Se acercó.
—Durante cuatro años he construido una vida. No es lujosa, ni perfecta. A veces hay facturas que me preocupan y clientes que pagan tarde. Pero es mía.
Asentí.
—Tienes razón. No volverá a ocurrir.
—Si quieres ayudar con los niños, podemos acordar tus responsabilidades económicas y tu tiempo con ellos.