odiaba las zanahorias cocidas, pero las comía si estaban cortadas en forma de estrella.
Descubrí que Lily necesitaba dormir con una pequeña luz encendida.
Aprendí a distinguir cuándo lloraban porque estaban tristes y cuándo lo hacían porque llevaban demasiadas horas sin descansar.
Me equivoqué muchas veces.
Una tarde llegué tarde al parque porque una reunión se prolongó más de lo previsto.
Oliver no quiso hablar conmigo.
—Dijiste que vendrías antes —murmuró.
Miré su rostro decepcionado.
Me recordó a Sophie, cuatro años atrás, esperando llamadas que nunca respondí.
Me arrodillé frente