a mí. No intenté besarla de inmediato; solo quería retener aquel instante, descubrir cada detalle de su rostro y comprender que acababa de suceder algo extraordinario: recuperaba la vista, pero, sobre todo, descubría una forma nueva de mirar a los demás. Los meses siguientes no estuvieron exentos de dificultades. Victor fue detenido gracias a las pruebas reunidas por Marco, y la hermana de Claire pudo retomar una vida tranquila. Por mi parte, comencé a desmantelar las actividades más violentas de mi organización y a romper los vínculos que habían convertido
El jefe mafioso más temido de Nueva York perdió la vista en un terrible accidente automovilístico. De repente, sus millones, sus guardias armados y sus poderosas influencias ya no pudieron hacer nada por él. Tenía todo lo que el dinero podía comprar y, sin embargo, ni siquiera era capaz de ir solo hasta mi propio cuarto de baño. Entonces, una joven camarera llamada Claire entró en mi mansión y me habló sin miedo ni compasión. No lo sabía aún, pero iba a enamorarme de una mujer cuyo rostro jamás había visto… y, justo cuando los médicos estaban a punto de devolverme la esperanza de recuperar la vista, ella se convertiría en la única persona a la que sería incapaz de encontrar.