piso modesto después de comprobar que no podía regresar al chalet. Los procedimientos legales sobre la documentación continuaron, con declaraciones y análisis periciales. Elena no anticipó culpabilidades ni buscó convertir cada novedad en un espectáculo. Dejó que las pruebas y las autoridades siguieran su camino.
En la casa, entretanto, comenzó otra transformación.
Elena retiró el enorme retrato de su exmarido. Pintó de blanco la habitación ocupada por Begoña y la convirtió en un estudio abierto al jardín. Recuperó las butacas de su abuela, que habían pasado años almacenadas porque su