suegra decía que parecían muebles de mercadillo. Colgó en la entrada la fotografía de su padre sosteniendo las llaves.
Invitó a cenar a Laura, su mejor amiga. Laura llegó con flores y una expresión de prudencia.
—¿Seguro que no molesto? Antes siempre era mal momento.
Aquellas palabras golpearon a Elena más que cualquier insulto. Había dejado de recibir amigas porque Álvaro decía que hacían demasiado ruido y Begoña se quejaba de que utilizaban el salón.
—Ahora es mi casa —respondió—. Y me encanta que estés aquí.
Prepararon tortilla, ensalada y