dijo.
Begoña añadió que su hijo merecía una mujer menos arrogante. Elena solicitó el divorcio.
Siguieron meses de reclamaciones económicas y discusiones sobre la vivienda. El chalet figuraba a nombre de Albor Patrimonio y la sociedad había iniciado, por separado, el procedimiento necesario para recuperar la posesión. Álvaro recibió las notificaciones, conocía la fecha señalada para la entrega y aun así aseguró a su madre que nunca los echarían.
Tras la última audiencia, Begoña se marchó a celebrar la supuesta victoria. Al regresar, encontró las pertenencias preparadas para un traslado