autorizado, una funcionaria judicial y a Elena esperando con su abogada, Inés Márquez.
—¡Esa casa es de mi hijo! —gritó Begoña.
Inés mostró la titularidad registral. Álvaro palideció, pero no miraba las escrituras. Miraba otra carpeta.
—¿Habéis hablado con el banco? —preguntó, casi sin voz.
PARTE 2
Elena se volvió hacia su exmarido. Durante meses había soportado reproches por querer recuperar su propia casa, pero aquella pregunta no tenía relación con el divorcio.
—¿Qué banco, Álvaro?
Begoña le apretó el brazo.
—No contestes. Quieren asustarnos.
Inés explicó que esa misma