la verdad.
Nos sentamos frente a frente.
Mi hermana sostuvo una taza de té entre las manos.
—No escapé porque quisiera abandonar a la familia —comenzó—. Escapé porque descubrí lo que estaban haciendo.
—¿Quiénes?
—Nuestro padre y la señora Su.
Me quedé inmóvil.
Gu Yan respiró profundamente.
—El matrimonio no era solamente una alianza entre empresas. Papá había utilizado participaciones de la compañía familiar como garantía de varios préstamos. Si la boda se cancelaba, los acreedores podían exigir el pago inmediato.
Aquello explicaba la desesperación de nuestros padres.
Pero no